Los magos, los estudiosos y los eruditos de la hechicería fueron conscientes también de su papel durante aquel enfrentamiento eterno. El filo de la magia había sido tan letal, o más, que el de la espada. Aterrorizados por los crímenes de guerra cometidos por los Ancianos Maestros, los más jóvenes tomaron una decisión que a muchos de ellos les costaría la vida.