Ya puedo decir que El filo de la magia, mi propio juego de rol de espada y brujería, está en camino. Se trata de un proyecto enteramente personal para el que he contado con la inestimable ayuda de mis amigos de toda la vida, aficionados al noble arte de los juegos de rol desde que éramos bien mozos.
El filo de la magia está ambientado en el Feudo, un lugar sombrío plagado de monstruos y psicópatas. Hace milenios los llamados Ancianos Maestros (magos archipoderosos) iniciaron una guerra fratricida tras la cual la magia quedó relegada de los estudios académicos. Desde entonces, los habitantes del Feudo (humanos, elfos, enanos, medianos, gnomos y orcos) continúan manifestando poderes mágicos, pero estos se han vuelto inestables y virulentos. Aquellos con sangre mágica pueden ser poderosos, pero es probable que sucumban ante sus propios conjuros.
El espíritu del juego es el de la vieja escuela. Reglas sencillas que no complican la acción narrativa, prevalencia del carisma y la inteligencia de los jugadores frente a los números de su personaje (dime qué quieres hacer sin mirar tu ficha y te responderé qué debes tirar) y altas dosis de letalidad. Todo ello se resume en el lema «resoluciones antes que reglas», propio del OSR (Old School Renaissance).